Pablo Gisbert

 

Mi proyecto consiste en una investigación dramatúrgica extendida en el tiempo. Creo piezas a modo de discursos que me sirven como piquetes en el camino para alcanzar la respuesta a una pregunta más grande: ¿Cómo traducir experiencias vitales de la realidad contemporánea – amor, muerte, dinero, entretenimiento- en arte escénico? Utilizo la complejidad del lenguaje y su capacidad de construir pensamiento junto con su dimensión abstracta que conecta con la imaginación y lo simbólico. Hasta ahora me he centrado en la necesidad de pervertir lo real, y el almacenamiento histórico y cultural de símbolos y representaciones que, poco a poco, van cayendo e intercambiándose por otros. Actualmente, quiero detenerme en los cambios y manifestaciones estético-políticas de nuestra irregular Europa.

Fabulamundi involved Pablo Gisbert in activities in Marseilles, in Paris and Rome.

Pablo Gisbert nace en Valencia en 1982. Después de su paso por la facultad de Filosofía de Valencia, estudia en Madrid dramaturgia y dirección. Más tarde, en 2011, se licencia en dramaturgia por l’Institut del Teatre de Barcelona. En 2011 recibe el Accésit al Premio Nacional Marqués de Bradomín y en 2013 el premio Sebastià Guasch de Barcelona por su labor dramatúrgica en la compañía de danza La Veronal, con la que trabaja desde el 2005 y que actualmente presenta su trabajo a nivel nacional e internacional. Pablo Gisbert presenta sus propias creaciones con su compañía El Conde de Torrefiel, un proyecto escénico que fluctúa entre el teatro y la danza, presentando sus piezas en diversos espacios y festivales de España y Europa.

Teatrografía

2010 / La historia del rey vencido por el aburrimiento, estreno: noviembre 2010 en Barcelona.
2011 / Un cine arde y diez personas arden, estreno: en Junio 2011 en Barcelona; editado en diciembre 2011 por INJUVE, Madrid
2011 / Observen cómo el cansancio derrota al pensamiento, estreno: octubre 2011 en Madrid
2013 / Escenas para una conversación después del visionado de una película de Michael Haneke, estreno: marzo 2012 en Barcelona , editado en mayo 2013 por Teatron.Tinta, Barcelona

 

– Un cine arde y diez personas arden –
– Selección del texto seleccionado para The dangerous opportunity –

 – Diez personas entran en un cine de reestreno, el cine empieza a arder y allí encuentran la muerte. Antes de morir, tendrán tiempo de poder cuestionarse algunas cosas significativas.

He estado leyendo el último verso que escribió Raymond Carver y me ha hecho pensar bastante. Nos pasamos la vida pensando en lo mismo. Uno pasa la vida entera necesitando ser amado. La mayoría de personas que hemos pasado una infancia maravillosa, queremos volver a ella imperiosamente. Los que hemos pasado un infancia maravillosa nos pasamos el resto de nuestra vida deseando volver a ser amados, nos pasamos el resto de nuestra vida necesitando volver a ser amados. Se nos nota en la cara. Es algo sutil, está un poco en la forma de mirar y otro poco en la forma de explicar las cosas. Si uno ha pasado una infancia maravillosa y se cruza por la calle con otro que ha pasado una infancia maravillosa, se miran y se reconocen enseguida. El problema, el verdadero problema es que los que durante su infancia lo han pasado mal, los que no han sido amado antes, en definitiva, lo que se conoce como pasarlo mal, sólo tienen un deseo imperioso que va por delante de todos los deseos: El deseo de crecer cuanto antes y empezar a dominar todo lo que no han dominado hasta el momento. Todos estos necesitan dominar. Han sufrido tanto y de tal forma que les aterra la posibilidad de volver a la infancia, a la posibilidad de no dominar. Mientras tanto nosotros, los que tan sólo queremos que nos amen, estamos viéndolas venir: disfrutando de nuestra propia mentira. Y por eso las cosas funcionan como funcionan, de la forma más perversa posible. Los que han vivido una infancia terrorífica nos dominan. Nos tienen, lo que se dice, absolutamente controlados. Hacen de nosotros lo que quieren. Porque nosotros, los que hemos pasado una infancia maravillosa estamos, en definitiva, completamente abandonados a la idea del amor. Y más concretamente, y según pasan los años, nos abandonamos de forma completa a la idea del desamor. Porque cuando estamos dentro de la idea del amor, cuando ya hemos conseguido que una persona nos ame, que es en definitiva lo único que queremos, sólo entonces empezamos a ver lo terrorífico que puede ser el desamor, y nos convertimos en personas absolutamente obsesionadas y en definitiva, absolutamente enloquecidas con la idea de perder lo conseguido. Y se nos van los días, se nos va la vida entera temiendo la desaparición del amor. Y mientras esto pasa, mientras nosotros hablamos, masticamos, excedemos, veneramos, dormimos, decoramos, follamos, enfermamos y exigimos, y mientras esto pasa, estos otros nos odian absolutamente y se pasan la vida dominándonos. No te fíes nunca del presidente de tú país. No te fíes nunca de tu jefe. No te fíes nunca de un policía. No te fíes nunca del presidente de tu escalera. No te fíes nunca de un director de algo. No te fíes nunca de una persona que pretende autoridad. No te fíes nunca de ellos porque nos odian, odian a la gente como nosotros que caminamos como ciegos necesitando ser amados. Pero lo más importante de todo, es que a nosotros, los que hemos pasado una infancia maravillosa, todo esto nos da completamente igual. Nos pasamos la vida intentando leer algo que nos abruma. Nos pasamos la vida buscando a alguien que nos descoloque con su personalidad sorprendente. La vida buscando algo que nos conmueva. La vida entera intentando estar tranquilos. La vida entera intentando buscar la belleza o lo que queda de ella o lo que nos imaginamos que ser la belleza. Y te digo, definitivamente, que yo sólo quiero que alguien me ame y que cuando esté apunto de morir, saber que alguien, solo una persona de los 6.000 millones de personas que hay en el mundo, sólo quiero, digo, que alguien me haya amando de verdad. Esta misma idea, la necesidad del amor, supera nuestra propia muerte. Esta idea supera el Infierno y el Paraíso. Esta idea supera la misma idea de Dios. Esta necesidad de salir a la calle, de ser recordado, de construir una historia propia, de ser amado es, en definitiva, la voluntad de no morir nunca.

 

september 2016

Pablo Gisbert has been invited at Short Theatre 11 with his text La posibilidad que desaparece frente el paisaje.