Pablo Messiez

 

Después de años de trabajar como actor, surgió la necesidad de dirigir y, buscando materiales, apareció The member of the wedding de Carson McCullers. Sabía que había algo en esa novela que me interesaba contar y que tenía mucho que ver con el teatro: la necesidad de encontrar un grupo de pertenencia, de poder fundar un nosotros desde el cual mirar el mundo. Así nació Antes, mi primera obra, que terminó tomando sólo tres personajes de la novela y un espacio para hablar sobre la necesidad del encuentro (imposible) con los otros.
Mirando ahora mis obras, veo que ese tema me ha seguido acompañando siempre. Y hablar de la necesidad del otro es también inevitablemente reflexionar sobre el uso del lenguaje. El poder de la palabra como constructora de realidades, y el abismo de la sensación, de todo lo que está antes o después de la palabra. Esa grieta siempre abierta entre lo que el cuerpo siente y la boca nombra.

Buenos Aires, Argentina, 1974

Dramaturgo, actor y director de escena. Debutó como escritor y director de teatro con su obra Antes en 2007. Como actor pudimos verle en el teatro María Guerrero de Madrid bajo la dirección de Daniel Veronese en Un hombre que se ahoga (2007). Ha actuado también, entre otras, en La forma que se despliega y La noche canta sus canciones, obra por la que fue nominado al Premio Clarín. Es autor de Muda (2010), Los ojos (2011) y Las palabras, una historia de amor (2013). Ha hecho también adaptaciones o versiones (como de Las criadas de Jean Genet) y ha dirigido piezas como Rumbo a peor de Samuel Beckett.

Los ojos
Marianela es la hija de Natalia y ambas son tucumanas. O mejor dicho, en Argentina eran tucumanas. En España son argentinas. Se vinieron porque Natalia se enamoró de un italiano que de repente decidió volverse a Europa.
Sin saber bien cómo, terminaron viviendo en un pueblo de Castilla y León. O de Castilla-La Mancha, da igual. En un pueblo muy pequeño. El italiano nunca más apareció y Natalia se dedica desde entonces a intentar comprender si éste será realmente su lugar en el mundo.
Por su parte, Marianela, que en principio no quería dejar su país, encuentra aquí a Pablo, un español ciego del que se enamora locamente.
Pero de repente aparece Chabuca, que también es española, pero de otro pueblo. De la capital. Y además es oftalmóloga y jura que puede curar a Pablo y hacer que vea.
Con esos elementos se construye este melodrama sobre la vista, la tierra y el amor (o la falta de cualquiera de las tres cosas).

Las plantas
Alicia está sola en su casa, hablando con sus plantas. Les habla desde que descubrió que están vivas. Desde el día en que después de regarlas las vio moverse. Desde ese día las cuida y come carne sin culpa. Desde ese día sabe que ver crecer tus plantas te puede cambiar la vida.
Las Plantas propone un encuentro de cincuenta minutos con una mujer que intenta gestionar su resaca y su pena hablando, buscando en las palabras y en la música algún alivio.

Muda
Muda es una obra sobre el poder sanador de las ficciones.
Ana tiene un mal día. Hace rato. Y hace tiempo que no puede dejar de mudarse, hasta que por fin llega al sitio que cree buscar: un monoambiente silencioso en pleno centro porteño. Su vecina de arriba y el encargado del edificio intentarán aplacar sus propias soledades a fuerza de llenarla de relatos. Cada uno irá aportando involuntariamente su ración de ficción. Relatos propios y ajenos serán la materia que los mantendrá vivos, la que les permitirá dejar de estar solos.